Videos virales, máscaras de animales y testimonios personales han reactivado la discusión sobre una tendencia cultural que crece entre jóvenes en redes sociales. El fenómeno, conocido como therian, comienza a llamar la atención en Bolivia y ya provoca polémica en otros países de la región.
En los últimos años, el término therian ha ganado visibilidad en plataformas como TikTok, donde miles de usuarios comparten contenidos sobre su identidad y su supuesta conexión simbólica con animales. Esta tendencia, que combina elementos de espiritualidad, psicología y expresión personal, ha despertado curiosidad y controversia tras la viralización de varios videos en territorio boliviano.
El video que encendió la discusión
Uno de los clips más comentados muestra a un joven mesero trabajando en un restaurante mientras usa una máscara de zorro. Al ser consultado por clientes sobre su apariencia, explicó que se identificaba con ese animal. Aunque muchos internautas interpretaron la escena como una broma o una estrategia para generar visitas en redes, la mención del concepto therian reactivó un intenso intercambio de opiniones en línea.
¿Qué significa ser “therian”?
El término proviene de therianthrope y describe a personas que afirman sentir una conexión profunda con un animal en distintos planos:
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Espiritual
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Psicológico
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Emocional
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Neurológico
Quienes se identifican como therians aclaran que no creen ser animales en sentido literal. Mantienen una vida cotidiana convencional —estudian, trabajan y se relacionan socialmente— pero expresan su identidad a través de gestos simbólicos, movimientos corporales, máscaras y accesorios que representan al animal con el que se identifican. Los más frecuentes son lobos, gatos, perros y zorros.
Comunidades digitales y redes de apoyo
El fenómeno se consolidó inicialmente en comunidades virtuales donde los participantes comparten experiencias personales y encuentran espacios de validación. Con el tiempo, estos grupos se organizaron en foros especializados, cuentas temáticas y encuentros virtuales, fortaleciendo su presencia digital y ampliando su alcance entre adolescentes y jóvenes adultos.
El caso en Argentina que encendió alarmas
La discusión tomó un giro más serio tras un episodio ocurrido en Córdoba, Argentina. Según informó el diario La Nación, una madre denunció que un joven que se identificaba como therian mordió a su hija adolescente en la vía pública.
De acuerdo con el testimonio, la joven fue seguida por un grupo de personas que usaban máscaras de lobos y perros. Lo que inicialmente pareció una broma escaló cuando uno de ellos la mordió en el tobillo, causándole una lesión. El hecho generó preocupación social y reabrió el debate sobre los límites entre la libre expresión identitaria y las conductas que pueden vulnerar la integridad de terceros.
Especialistas en salud mental consultados por medios argentinos señalan que, si bien la exploración de la identidad forma parte del desarrollo juvenil, es fundamental diferenciar entre manifestaciones simbólicas y comportamientos que impliquen riesgo físico o psicológico.
Entre la identidad y los límites sociales
A pesar de su creciente visibilidad, el fenómeno therian sigue rodeado de confusión y prejuicios. Para algunos sectores, representa una forma legítima de autoexpresión juvenil. Para otros, plantea interrogantes sobre convivencia social y regulación de conductas en espacios públicos.
Expertos coinciden en que la clave está en promover:
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Respeto mutuo
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Convivencia social responsable
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Atención a la salud mental
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Cumplimiento de normas comunitarias
Una tendencia que ya trasciende internet
Lo que comenzó como una subcultura digital hoy empieza a manifestarse en espacios educativos, laborales y recreativos. En Bolivia, su presencia aún es incipiente, pero la rápida circulación de contenidos en redes sugiere que el debate apenas comienza.
Mientras algunos jóvenes defienden el movimiento como una expresión auténtica de identidad, otros sectores piden mayor orientación y diálogo social. El desafío, señalan analistas, será encontrar un equilibrio entre la libertad individual y el respeto por las normas que garantizan la convivencia colectiva.